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Luna Azul

Julio 7, 2004: Cuando se escucha a alguien decir: "Una vez cada Luna Azul..." se entiende lo que quieren decir: Raro. Casi nunca. Quizás incluso absurdo. Después de todo, ¿cuándo fue la última vez que usted vio que la Luna se tornara de color azul?

El 31 de julio debería abrir bien los ojos, pues habrá una Luna Azul.

De acuerdo con el folclore moderno, una Luna Azul es la segunda luna llena durante un mes calendario. Normalmente los meses tienen solamente una luna llena, pero ocasionalmente se cuela una segunda. Las lunas llenas están separadas por 29 días, mientras que la mayoría de los meses tienen 30 o 31 días de duración; así que es posible ubicar dos lunas llenas en un mismo mes. Esto sucede, en promedio, cada dos años y medio.

El mes de julio ya tuvo su luna llena el segundo día del mes. La siguiente, el 31 de julio, será por definición una Luna Azul.

¿Pero será realmente azul? Probablemente no. La fecha en que ocurre una luna llena, en sí misma, no tiene ningún efecto sobre el color de la Luna. La luna del 31 de julio será de un color gris perla, como siempre. A menos que...

Hubo un tiempo, no hace mucho, cuando la gente veía lunas azules casi todas las noches. Lunas llenas, medias lunas, cuartos crecientes, todas eran azules, excepto algunas noches, cuando eran verdes.

La época fue en 1883, el año en que un volcán en Indonesia llamado Krakatoa, explotó. Los científicos comparan su estallido con el de una bomba nuclear de 100 megatones. A 600 kilómetros de distancia, la gente escuchó un ruido tan fuerte como el de un cañonazo. Columnas de cenizas se elevaron hasta los mismos límites de la atmósfera terrestre. Y la luna se volvió azul.

La razón fueron las cenizas de Krakatoa. Algunas de las nubes de ceniza estaban llenas de partículas de aproximadamente un micrón (una millonésima de metro) de diámetro, el tamaño justo como para dispersar fuertemente la luz roja, mientras que permite que pasen otros colores. Los haces de luz blanca de la luna que pasaban a través de las nubes emergían de color azul, y algunas veces de color verde.

Las lunas azules persistieron durante años luego de la erupción. También se vieron soles color lavanda y, por primera vez, nubes noctilucentes. La ceniza causó "puestas de sol de un rojo tan vívido que los bomberos fueron llamados en Nueva York, en Poughkeepsie y en New Haven para apagar los aparentes incendios", según el vulcanólogo Scott Rowland de la Universidad de Hawai.

Otros volcanes menos potentes han causado también lunas azules. La gente vio lunas azules en 1983, por ejemplo, luego de la erupción del volcán El Chichón en México. Y hay informes de lunas azules causadas por el Monte Santa Helena en 1980, y por el Monte Pinatubo en 1991.

La clave para que aparezca una luna azul es tener en el aire muchas partículas ligeramente mayores que la longitud de onda de la luz roja (0,7 micrones), y que no existan de otros tamaños. Esto es raro, pero a veces los volcanes expelen nubes de ese tipo, tal como sucede con los incendios en los bosques:

"El 23 de setiembre de 1950, varios incendios de ciénagas que habían estado ardiendo tranquilamente por varios años en Alberta, estallaron súbitamente en incendios muy grandes, y con mucha producción de humo", escribe la profesora de física Sue Ann Bowling de la Universidad de Alaska. "El viento transportó el humo hacia el este y hacia el sur con inusual velocidad, y las condiciones del incendio produjeron grandes cantidades de gotitas aceitosas del tamaño justo (aproximadamente de un micrón de diámetro) para dispersar la luz roja y la luz amarilla. Dondequiera que el humo se disipó lo suficiente como para hacer que el Sol fuera visible, se le veía de color lavanda o azul. Ontario y la mayor parte de la costa este de los EE.UU. se vieron afectados el día siguiente, pero el humo continuó su marcha. Dos días más tarde, observadores de Inglaterra reportaron un sol índigo en cielos oscurecidos por el humo, seguidos de una luna igualmente azul esa misma noche".

En el oeste de los EE.UU. habrá incendios el 31 de julio. Si cualquiera de esos incendios produce ceniza o humo aceitoso que contengan muchas partículas de un micrón, la Luna Azul podría ser azul.

Con mayor probabilidad, sin embargo, será roja. Las nubes de ceniza y polvo lanzadas hacia la atmósfera por los incendios y las tormentas generalmente contienen una mezcla de partículas con un amplio espectro de tamaños. La mayoría son menores a un micrón, y tienden a dispersar la luz azul. Esta clase de nubes hace que la Luna se vuelva roja; de hecho, las Lunas Azules rojas son mucho más comunes que las Lunas Azules azules.

¿Absurdo? Sí, pero de éso se trata con las Lunas Azules. Vaya afuera en el ocaso del 31 de julio, mire hacia el este, y véalo Ud. mismo.

Créditos y Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionario Responsable de NASA: Ron Koczor
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls

Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Heber Rizzo/Carlos Román
Editor en Español: Héctor Medina

July 19, 2004 | 11:38 PM Comments  0 comments

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Mundo árabe: sida, homosexualidad y otros silencios


En ocasión de la XV Conferencia Internacional sobre el Sida que se celebró entre 11 y el 16 de Julio en Bangkok, la escasez de referencias a la problemática de esta enfermedad en el Mundo Árabe puede resultar sorprendente. Esta sensación, se puede ver agudizada por la situación geográfica de esta región, encerrada entre el África subsahariana, el Sur Asiático y el Sudeste europeo, áreas geográficas donde la enfermedad adquiere dimensiones pandémicas. Con un número estimado de afectados que supera levemente el medio millón de personas, los países Norteafricanos y del Medio Oriente, presentan un perfil muy alejado del de sus vecinos. Atendiendo a las cifras que se manejan actualmente que hablan de 40 millones de enfermos en todo el mundo, solo uno de cada 80 portadores del VIH sería árabe.

¿Cuál es el secreto de los árabes para contener el avance de una enfermedad que parece incontrolable en los países que los rodean?. El factor decisivo se puede encontrar en el control social y religioso de los principales grupos de riesgo: homosexuales, promiscuos y consumidores de droga intravenosa. Más eficaces que las estrategias de prevención y planificación familiar, parecen ser las fuertes convicciones sociales que consideran el sexo fuera del matrimonio inmoral, y la homosexualidad un crimen.

Sin embargo, ¿qué hay de realidad y qué de silencio en esta estadística?. En 2003, Arabia Saudí, el país paradigma de la aplicación de un fundamentalismo recalcitrante que se traduce en persecución contra las minorías sexuales, cifró en 6700 los casos de sida en el país. En el año 2000 la cifra de la ONU para Arabia era de 436 enfermos. Si bien las fuentes saudíes apuntaron a que de estos casos solo 1500 corresponden a nativos, la cifra parece más corresponderse a una repentina apertura informativa que a un trágico vuelco estadístico. De hecho, el 2003 fue el año de la campaña “Rompiendo el Silencio”. Este proyecto, auspiciado por la Oficina Regional del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Norte de África y Medio Oriente, promovía la prevención del sida a través de la visualización del problema. Apoyándose fundamentalmente en populares figuras mediáticas del mundo árabe, el objetivo era levantar el tabú asociado a esta enfermedad, llevando la discusión al centro del debate público.

La homosexualidad es el principal tabú en las sociedades árabes. Considerada como un acto anti natura, la sodomía, junto a las relaciones durante la menstruación, son las dos únicas prácticas sexuales que el Islam prohíbe. Así, las minorías sexuales son perseguidas y oprimidas en esta área. En 26 países musulmanes la homosexualidad es formalmente ilegal. La leyes anti sodomía prevén castigos que varían según la interpretación más o menos fundamentalista de la Sharía (o ley islámica) y que van desde los latigazos a la pena de muerte, en países como Arabia Saudí, Mauritania o Yemen. En Egipto e Indonesia, países que han abolido sus leyes contra homosexuales, la represión se ampara en leyes sobre la moralidad, el respeto a la religión o contra la perversión.

Sin embargo, la homosexualidad no es ningún fenómeno nuevo en el mundo árabe, ni, como todas las 'perversidades' y 'amenazas identitarias', ha sido importado de Occidente. En sociedades fuertemente segregadas, como la Saudí, las relaciones entre personas del mismo sexo no son raras, mientras que países como Líbano, Túnez o Egipto constan de un incipiente mundo gay. Una floreciente red de homosexuales libres de prejuicios va creciendo.

Paralelamente se intensifica la obsesión contra ellos. En Egipto la policía emplea las salas en chats para ejercer la caza al homosexual por internet. Mientras que en los países donde la navegación está sujeta a restricciones, las primeras páginas que desaparecen son las de temática “rosa”, difuminándose en el imaginario social la distinción entre homosexualidad y pornografía.

Fue precisamente en Egipto, donde en enero del 2001, el proceso colectivo contra cincuenta hombres que se encontraban en un barco-discoteca en el Nilo, puso en guardia a la comunidad internacional contra los abusos homofóbicos en el mundo árabe. Los detenidos del “Queen Boat”, serían procesados por una corte especial por “comportamiento obsceno”. Las organizaciones internacionales de derechos humanos y minorías sexuales presionaron hasta conseguir la repetición de los juicios frente a una corte ordinaria. El caso del “Queen Boat” y otras situaciones de abusos contra homosexuales pusieron de manifiesto ciertas cosas. Los desafíos a los que los homosexuales árabes se enfrentan tienen poco que ver con los de sus homólogos occidentales.

Las organizaciones de homosexuales internacionales tienen su base en países occidentales. La percepción de la lucha gay como algo externo puede dar argumentos a aquéllos que encubren la intolerancia y el conservadurismo en términos identitarios. La homosexualidad y el sida se perciben como problemas importados.

Potenciar una concienciación interna de que las sociedades árabes siguen siendo vulnerables al sida, y que la homosexualidad no es el enésimo mal importado de occidente, son pasos necesarios para potenciar una sociedad civil que impulse el cambio en la región y que no puede ser una simple franquicia de un internacionalismo de raíces occidentales.

Fecha Publicación: 15/07/2004

Sarah Babiker
Periodista

http://www.infosolidaria.org/verarticulo.php?idarticulo=724&idautor=64&idversion=0&ididioma=1

July 17, 2004 | 9:00 PM Comments  0 comments

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